jueves, 17 de junio de 2010

El refugio



Hace tiempo un compañero del club nos hablaba de cómo instruía a sus alumnos en la necesidad de tener un "refugio". Algo que les permitiese volver en cada ocasión en que fallaban los resultados. Un sitio donde volver a empezar, retomar....

Tenía razón. Cuando parece que todo falla, que no sabes qué estás haciendo mal, hay que volver al principio, a la técnica básica de cualquier deporte, calmarse y retomar para seguir avanzando.

Luego te das cuenta de que sí, que es un consejo sabio y no sólo en técnica deportiva, también para la vida.

Cuando todo parece que se desmorona a tu alrededor hay que volver al refugio, a lo que te hace encontrarte a tí misma, lo que eres, lo que quieres, todo. Un refugio ha de ser cálido y sólido. Un refugio no pueden ser risas y copas. Un refugio es físicamente mi pueblo, mis amigos y mi familia. Ahí recupero el calor y una buena opinión sobre mi misma. Soy afortunada por poder volver al refugio del amor desisteresado tantas veces como lo necesite, porque siempre me aguarda como una madre amorosa y me susurra al oído mi valía.

He intentado buscar otros refugios, como este blog, pero abuso del mismo. Vuelco histórias o situaciones que me duelen para acto seguido arrepentirme y borrarlas. No, no quiero tener ante los ojos cosas que son útiles mientras las escribes pero luego te recuerdan dolores propios y estupideces ajenas. Si he de buscar un refugio en este blog, lo es y será el sentido del humor. Unas veces socarrón, otras cínico, tontorrón o con mala leche. Pero no colgaré ninguna historia que no me produzca hilaridad al leerla, y ahora ando entretenida viendo por donde le saco punta a la última......

5 comentarios:

  1. ¡Qué afortunada eres al comprender que el verdadero refugio, tu hogar, está dentro de ti y no en otras pieles!

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  2. Estas nuevas plantillas de blogger es lo que tienen, que sacan lo mejor de nosotros con sus colores tostados y sus bandadas de pajarillos. Sólo te falta cambiar el título y que Hasta el higo se convierta en Desde el higo.

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  3. Espero que encuentres el refugio que buscas, ese que te hace sentir como si volvieras al útero materno pero pudiendo mirar por la "mirilla" del ombligo para ver qué está pasando ahí fuera de nuestro propio "yo"...aunque, lo digo por experiencia, a veces es bueno escribir el rencor...mejor fuera que dentro.

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  4. No hay rencor Paz, nunca podré tener rencor de quien aprendí lo bueno y lo malo, nunca habrá rencor en estas páginas, a lo sumo cinismo, humor negro, no sé, cualquier cosa que desdramatice, que palíe el dolor, de la que me pueda reir, de la que me pueda sentir orgullosa. Y sí también vomito, llevo una temporada que tengo el alma bulímica, pero eso se ventila en los refugios, y cual ave fenix retomas el vuelo, o así lo intento.
    Si encuentro alguna historia cuyo bilis me divierta, también estará en este blog.
    Por cierto, felicidades por tus 10.000 lectores!!!!, yo tengo alguno (bastantes) menos, y la mayoría porque "caen" por error en este blog buscando un tal sintanga que debe ser la leche eróticamente hablando :-)

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  5. Fabio ( El Indio y tal)19 de agosto de 2010, 11:51

    Como no sé si aún los tienes moderados, te lo vuelo a mandar
    jajajajaj:

    Sintanga??
    Ahora voy y lo busco.
    Como ya ha dicho alguien, el refugio interior eres tú misma, aunque hayan lugares bien casas o paisajes o rincones en los que estés a gusto y protegida.
    De nanos todos teníamos un sitio en donde escondernos, o para pensar o para huir de la zapatilla de mamá, unos en los armarios de los que cuesta salir, otros de las buhardillas y los más de debajo de las camas, en donde aprendes a hacer amistades fuertes con las pelusas, esas compañeras que como dijiste no desaparecen ante la indiferencia. Ellas transmiten conocimentos y sabidurías que son ajenas a nuestros padres porque no son de éste mundo, son del que hay a ras de tierra.
    Aunque tarde, al final te leo.

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