martes, 12 de julio de 2011

Créetelo

que si Santiago Nasar viviera en este pueblo-caldera, lo podían matar 1253 veces más, porque si para evitarlo hay que asomar el morrito a la calle, va a ser que debo valorar antes pros y contras, y no hacer así a tontas y locas lo que a una le pide el cuerpo....

Nunca entendí la pasividad de los personajes de esta crónica que permitieron el fatal desenlace. Ahora sí, perfectamente vamos! O al menos encuentro 1 razón, no sé si LA razón.

Mecagüenelcalentamientoglobal y de paso en Kioto.

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