viernes, 15 de julio de 2011

hasta el higo

Hay días que miras por la ventana y ves como el mundo sigue su ritmo, con su tráfico, turistas que vienen y van, golondrinas cantarinas que también vienen y van, niños que corren, ves el sol, el verano, ves vida. Y sientes deseos de fugarte con esa niña que pasea en bicicleta, como diría Serrat.


Hay días que cierras la ventana y te quedas con la calma chicha, el calor sofocante, y la rutina apremiante y asfixiante.

Hay días que el peligro se puede palpar en el aire, en una canción, en una frase dicha o leída que te empuja a volar y debes anclarte en la realidad para no despegar.

Hay días que darías lo que fuera por vivir un mundo de fantasía, de sensaciones, de deseos, aunque sepas que no son reales.

Hay días, sólo algunos, que te cuestionas tu decisión y tu camino.

Yo no tengo el antídoto, no lo conozco. Lo único que se me ocurre es atarme al mástil de mi voluntad para no ceder a cantos de sirenas. Es doloroso.

Hay días que recuerdo porque este blog se llama "hasta el higo" y llego a la conclusión de que necesito unas vacaciones, una larga siesta y un revolcón.
Bueno, todo a la vez.

2 comentarios:

  1. Dicen que la vida es como un viaje en tren,
    con estaciones, pasajeros, billetes de ida y vuelta…
    Dicen que hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, que o los coges a tiempo, puntual, o los pierdes para siempre.
    ¿A quién no le ha pasado?

    Reconozco que he sido puntual en mi llegada a las estaciones, que siempre he comprobado los horarios y meditado los mejores destinos, y que aún así, siempre elegí rápido, fácil, sin revisar demasiado, “aquí mismo, aquí me vale”.
    Quizá por eso en más de una ocasión dejé escapar trenes que me habrían hecho ser, con total certeza de otra forma, no sé si mejor o peor, pero distinta…
    No sé tampoco muy bien, si lo elegí o me lo impusieron, pero ante la duda prefiero pensar que lo decidí yo…

    Hoy reconozco que merodeé en trenes ajenos,
    que supliqué por parar en estaciones absurdas,
    y que pasé los mejores momentos en lugares a los que nunca volvería.

    Reconozco que puse el cartel de “ocupado” cuando más vacía estaba, que me negué a arrancar cuando más necesita escapar, que huí cuando debería haberme quedado un rato más, que bajé a viajeros injustamente, y que injustamente también recibí a muchos otros.

    Hoy reconozco que me fui al último vagón y me senté de espaldas porque me daba vergüenza el mundo.
    Que cerré los ojos y me dejé llevar porque no me quedaban ilusiones con las que seguir viajando.
    Que si volví a viajar no fue por ganas sino por necesidad.
    Que si fue por necesidad fue porque a veces te dejas arrastrar por no quedarte quieto.
    Porque quien está quieto está muerto.
    Porque para estar muerta me sobra el tiempo.
    Porque no estamos para desperdiciar el tiempo.
    Porque a veces a destiempo, se cogen y se dejan escapar los mejores trenes.
    Porque reconozco que tal vez no dure mucho este viaje, ni pueda ofrecerte la mejor de las compañías.
    Porque te estoy invitando a subirte y me estoy cansando de esperarte.
    Porque esperar siempre es perder el tiempo.
    Porque no me gusta repetirme ni repetírtelo... Los silencios están gritando.

    (Rocío de oyendollover.blogspot.com)

    No se me ocurre mejor comentario...

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  2. Magnífico. Sin palabras.
    Gracias Alfil

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