viernes, 19 de agosto de 2011

De recuerdos y estrategias

Cuando tienes intención de dejar de fumar, uno de los consejos que se reitera, busques ayuda donde la busques, es que debes deshacerte de todo cuanto te recuerde el acto de fumar, a saber: mecheros, ceniceros, etc. 
Pues lo mismo sucede con el amor.

Cuando estás en la fase de desapego, cualquier terapeuta del mundo te aconsejará que te deshagas de los recuerdos de la persona hasta el momento amada. Debe ser que también hay un noséqué adictivo en el amor que requiere de idénticos protocolos terapéuticos.

Adicción química debe haber, eso sin dudar, porque es la única forma que se explica que mujeres y hombres inteligentes, entre los que me incluyo, se "enganchen" a relaciones o personas tan poco sanas, y dejemos ahí el apartado "se me desbocan los adjetivos" que esta entrada no iba de eso.

Esta entrada  va, sobre la necesidad de hacer limpieza.

La suciedad, los trastos, el caos, a mí personalmente me desestabilizan muchísimo.

Así que ya sabía desde hace tiempo, aunque nunca viene mal que te lo recuerden, que hay que hacer limpieza con frecuencia de armarios y también de alma. Limpieza que va desde borrar "amigos" en las redes sociales, hasta tirar objetos que no usas, que acumulas por si "algún día igual me viene bien" y te vas cargando. Y hay objetos que ya vienen cargados de serie, y son aquellos que significaron algo o alguien en un momento dado.

No soy partidaria de tirar, o más bien selecciono lo que guardo o no en este mi museo de los horrores. No tiro cosas en un ataque de rabia. Cada objeto que se queda o se archiva en la basura ha pasado un riguroso proceso de selección.

No todos los recuerdos de mis anteriores relaciones (amatorias o amistosas) son necesariamente malos.

Tengo una visión muy optimista y amable de la vida y cuando veo un anillo de oro blanco con una inscripción que dice "eres mi princesa", no me viene a la cabeza que la relación con el donante acabó casi a ostias, sino recuerdo cómo por primera vez me sentí mimada, querida y valorada. Era una auténtica princesa. Eso es lo que recuerdo y ese sentimiento es el que guardo en la cajita.

Luego tengo otros recuerdos que conservo no porque me trasladen a momentos felices, sino simplemente para que me anclen a la realidad. Cuando pasa el tiempo se tiende a idealizar a la persona perdida (vamos, como en cualquier "mono") y hay errores que no nos podemos permitir reiterar. Así que tengo colgada todavía por alguna red social una foto donde aparecemos sonrientes Pelé y Melé como si no me hubiera dicho hacía unos días atrás que no me quería, que nunca viviría conmigo y que no esperase nada de él. Pero ahí estamos. Posando sonrientes.

Todo esto es de manual

De manual es también que queramos o no somos animales de costumbres, ya sabes lo de Paulov y todo eso, y si alguna estrategia, palabra, acto, nos sirvió para estar con la persona amada, lo repetimos sin mirar. En la fase del ligoteo, mandamos (o nos mandan) las mismas canciones, frases, gestos...... para mayor gloria de la "futurible" y tremendo cabreo de la "descartada".  Sí, ya sé que ya no tiene nada contigo, que fuiste tú quien decidió terminar con la relación, pero todo eso no evita que te cojas un cabreo del 8 cuando ves que el otro dice y hace lo mismo que contigo, y que tu pensabas era algo "especial" entre tu y él.
Pos no criatura. No es nada personal. Simplemente es que lo que dijo/hizo contigo le funcionó y ahora repite el patrón.

Pero duele, eso ya lo sé. Cuando me lo contabas te entendía, pero hoy me siento como tú.

Soy tan ingenua (y tan happy) que pensé que ocurriera lo que ocurriera, siempre sería "la princesa" y no, hay muchas princesas, tantas como objetivos se plantee uno.

El anillo ha dejado de ser especial, y le ha salido un resorte que le ha hecho saltar de la caja de "esta es mi vida" a la casa de "compramos su oro señora"

2 comentarios:

  1. Pues a vender, deshacerse, limpiar, tirar... hacer sitio para que entre lo nuevo.
    Bravo Flower

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  2. Joer, Flower!! Me suena taaanto lo que has escrito... por qué será?? Jajajaja...
    Bueno, al margen de las risas e ironías, duele descubrir que no eres "la" princesa, sino una princesa más... Duele comprobar que lo que tú creías que era algo "especial" entre esa persona y tú, sólo era una herramienta cotidiana que esa persona usa en su no menos cotidiana tarea-de-ligar... pero afortunadamente eso sólo duele lo justo, sólo un ratito... Luego reflexionas y piensas: uff... de lo que me he librado, pordios!! y lo que he aprendido!!
    Te quiero y lo sabes!!

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