miércoles, 30 de enero de 2013

Esto para tí, Cuqui


¿Recuerdas cuando de pequeña jugabas al escondite? Ahí detrás de la puerta se mezclaba el temor a ser descubierta, la excitación de que sí, de que no me ha visto, y la impaciencia porque te descubran y para eso y si el “buscador” era del género atolondrado, para evitar el ignoramiento, ahora dabas pequeños golpecitos, ahora contenías la respiración,  risas ahogadas… para que te acabaran descubriendo y que de una vez  acabe todo, y así  volver a empezar…

Esto de cerrar puertas a relaciones amorosas provoca una excitación / desesperación que me recuerda aquellas situaciones.

Si te empeñas en cerrar la puerta a una relación haciendo fuerza para que no entre, en el fondo estás impaciente porque eso suceda, porque para eso estas preparando qué dirás, que replicarás o que omitirás cuando se dé la circunstancia del reencuentro. Porque se dará. O eso al menos esperas (aunque lo niegues, sabes que es así). Agotador. Y al final acabamos saliendo aceleradas gritando: Qué pasa, que yo no juego? No ves que te estoy esperando detrás de la puerta?

Mira esto que he encontrado. Da risa, a qué si?



  Hay que cerrar. Cerrar bien, como tú dices, con cariño, con agradecimiento, con amor, porque al final no deja de ser respeto y amor hacía una misma. Para que así, cuando se abran otras puertas, no te lleve la corriente de la empanada mental. Y fluir, y quererse mucho, mucho, y volverse naïf y amar las pequeñas cosas de la vida. Sin impacientarse pero sobre todo, muy importante… sin detenerse…nunca dejar de fluir.

            No caigas en mi error de hace un par de años, de quedarte quieta y barbechando, porque en este ensayo/error al que algunos llaman vida, el barbecho me demostró que no hace sino cultivar carencias, y al final, acaba germinando la semilla de cualquier hijo de puta (autodenominación) que se desintegra entre vómitos de  insultos y amenazas. No funciona, créeme.

 Que no es que ande sentando cátedra, ya me conoces,  es que es así como yo lo veo y ya sabes que necesito verbalizarlo para sacarlo,decírtelo a ti, para oirme yo,  ponerlo en orden, pasar la mopa y dejarlo reluciente.

Te quiero mucho

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