martes, 20 de diciembre de 2016

Las personas ciegas y sordas no podrán casarse

sin autorización médica previa

   Noticia publicada hoy en el diario Levante-EMV que puedes leer entera aquí

   Profesionalmente no me he parado a valorar la modificación del Código Civil, así que no opinaré, más allá de la primera impresión que ha sido quémeestascontando?

   A nivel de personita, he pensado lo mismo que tú acabas de pensar. Qué a buenas horas mangas verdes!

   Sin arrepentimiento, con agradecimiento y acento en lo positivo, pero ciega y sorda y muda en términos no literales en grado supino, que yo por no dudar de mis capacidades intelectuales, he decidido creer que yo aprendo, crezco, me elevo..... a base de descubrimientos tralarí, del jodido no hay mal que por bien no venga  tralará y de epifanías y serendipias. Lo que se dice a base de ostias.


   Hace unos años en que tropecé, con un personaje de cuyo nombre no quiero acordarme, que mi tres pilares (Fer, Manu y David) me juraron lealtad y la promesa de que si el tema no acababa, uno lo medio atontaba cantándole fados, el otro lo remataba con un golpe de artes marciales y el tercero certificaba su defunción que para eso ha estudiado. Y sé que llegado el caso, también hubieran certificado de mi incapacidad por ciega y sorda que no quiere oir. El azar, la suerte, quiso que aquella aberración no fuera a más y no se precisó de sus servicios, pero ojalá los hubiera tenido en otros momentos de mi vida. Sus quiero

   Eres ciego cuando no eres capaz de ver lo que hay, sordo cuando no escuchas lo que oyes, y cuando ignoras lo que oyes. Pero tengo suerte, y siempre sucede algo que te abre los ojos, pero oye, escucha, que también fue casualidad (dicen) lo de la manzana y Newton o la penicilina y Fleming.

   Así que bien pensado, tuve la suerte en aquella ocasión en que mi Staphylococo y yo coincidimos a la vuelta del trabajo, y más boba yo, "oso" buscar desahogo y me quejo del día terrible que había tenido. A lo que mi Estafi, como es habitual, me responde con su ya tradicional "yo más" y me lanza una retahíla de lamentos "nomedigasna! queyovengomasjodido porqueblablablablablabla blabla blablabla bla, y ENCIMA ME TENGO QUE IR ESTE MIÉRCOLES A SEVILLA!"

   Y en este reguero de lamentaciones sin consuelo que van subiendo el tono y el cabreo porque yametocaloscojonesporquetutecreesqueblabla y mil cosas más, que nos cruzamos con una vecina, y mi Estafilo, de repente, interrumpe sus amargos lamentos, pone los brazos como si acabará de terminar una sevillana y le grita enchido de alegría, orgullo y satisfacción: "MARIA JESUS QUE ME VOY A SEVILLA!!! (le faltó gritar OLEEEEEEEEEEE)

   Como te lo cuento.

   Se me cayó la manzana, la probeta, la venda y se me hizo la luz. No es aquello de la vida y el cristal con que se mire, es que Sevilla tiene un color especial y a mí me había tocado los pasos de semana santa, todos para mí, para su santa. Yo. No me llames flower, llámame bag, punching bag


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