jueves, 6 de diciembre de 2018

1. Pongamos orden

Mi amigo Pepe tiene un refugio, su refugio. Un pequeño apartamento en una playa no muy concurrida a la que rara vez invita a nadie y menos a pasar TOOOOODOOOOO un día. Es una regla que conocemos todos y que respetamos sin sentirnos rechazados los que le queremos.
Mal me debió de ver para romper esa norma conmigo
Era abrir la puerta de aquel espacio y que te bañara una oleada de tranquilidad y paz que te daban ganas de graparte al sofá para que nadie te arrancara de allí. ¡Normal que no invite a nadie, como para invitarlos a irse luego!!!

Se lo comento, y me dice...."¿no te has dado cuenta? mira los colores"  Toda la decoración, cuadros, sofá, suelo, puertas.... está en tonos claros, en una gama de blancos a marrones, pasando por todas las tonalidades de ocres, suaves amarillos, blancos con toques de gris o de amarillo.... - "Nosotros, sigue diciendo, los que estamos tanto frente al público, trabajando con la gente, escuchando sus problemas.... para desconectar necesitamos rodearnos de colores y formas que no sean estridentes, que no haya colores fuertes...."
Es alucinante! hasta qué punto los objetos, la decoración, la luz, el color tenían el efecto casi inmediato de calmar un estado alterado.

Ese fue el principio de un aprendizaje. De algo nuevo de lo que quería saber más, quería aprender más.

Después llegaron muchos  artículos de prensa escrita que me llevaban a comprar el libro, a ver el vídeo.... a entender porqué se duerme mejor y se descansa mejor en una cama de hotel... y es por sus sábanas blancas!

Y el orden

Nada desestabiliza más que el desorden y la suciedad, aunque en ocasiones para mí es sinónimo.

Y leyendo, leyendo, aprendiendo aprendiendo descubres que la mejor forma de encontrar solución a un problema es.... ordenando.  Tienes cien expedientes sobre la mesa, tres bolígrafos sin tapa, un rotulador fosforescente seco y miles de papeles y papelitos con notas de llamadas pendientes y un atasco en la cabeza que te impide ver la solución que intuyes tiene un problema.


Arregla la mesa

Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.

Y así con la mesa despejada, limpia, con el expediente y a lo sumo un boli bic con su tapa, y las ideas empiezan a tener espacio.

Estás de bajón, no sabes qué te pasa, pero no estás con ánimos, ni ganas, ni te ves capaz... Pues ordenas lo zapatos, cada pareja con su oveja y en su caja, le dedicas un ratito a sonreirle a esos taconazos que algún día estrenarás y ya de repente empiezan a desaparecer los nubarrones

Y así mil

Y entonces descubres el método de Mari Kondo, y te ayuda a ordenar, a guardar lo realmente valioso y a tirar/donar los "por si acaso" "algún dia" "este lo guardo que quien sabe...."  y a despedir con afecto el bolso que tan agusto usaste y que no tiras porque sientes que es cómo abandonar a alguien de tu familia. Y a dar las gracias y deshacerte de todo aquello que tan buenos recuerdos te trae pero que hoy no deja de ser un trasto en el fondo de un armario.

Y una vez ordenado, tirado lo que no sirve y guardado con cariño el resto, abres cajones, y abres armarios, y eres feliz.

Y ya que estás coges carrerilla, que en esto de ordenar y tirar todo es empezar

Y cuando ya has aprendido a tirar lo que no te sirve, y a despedirte con cariño de lo que un día tanto te aportó, subimos el siguiente escalón.

Fuera, quitamos mierda de redes sociales y de la vida. Fuera "amistades" tóxicas, que no aportan o que te hacen sentir mal. Esta parte es fácil.

Luego te despides también de esa "amiga" con la que tanto compartiste y que ahora sólo te queda el resquemor de no saber de ella, de los silencios, de la mentira del  "a ver si algún día quedamos".... Y te despides recordándola con cariño, de corazón, como te despediste del jersey de ochos que llevaste el día que te dieron el primer beso. Con cariño.  Y abres los ojos, y ves a quienes te rodean hoy, y eres feliz.

Y limpias tu cabeza de pensamientos que te llevan al pasado y te amargan. Y limpias tu cabeza de pensamientos que te llevan al futuro y te llenan de angustia y ansiedad. Y cuando tus pensamientos amenazan con viajar al pasado o al futuro y arrastrar en el viaje tu felicidad o tu paz. Te paras. Y respiras. Sólo respiras, porque sólo hoy, ahora, es lo que importa. Y cuando descubres esto. Eres feliz

Y ahora que tienes espacio en tus cajones, tu mente y tu vida, la llenas de flores, de cosas bonitas, y de gente que realmente merece la pena, y de esto último he de decir que debo ser cómo el agua, que algo debo tener para bendecirme con quienes me rodean... pero esto, esto ya te lo cuento otro día....







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